Hay domingos que no piden nada más que presencia. Siéntate un poco, siente cómo el peso del día se va de tus hombros y date cuenta de que estar vivo ...

Hay domingos que no piden nada más que presencia. Siéntate un poco, siente cómo el peso del día se va de tus hombros y date cuenta de que estar vivo ya es motivo de gratitud. Dios no mide tu valor por lo que produjiste, sino por cuánto te permites existir con calma.


Vea también