El domingo llega como una pausa silenciosa, de esas que solo piden presencia. Siéntate un ratito contigo mismo, escucha lo que el día trae sin prisa po...

El domingo llega como una pausa silenciosa, de esas que solo piden presencia. Siéntate un ratito contigo mismo, escucha lo que el día trae sin prisa por responder. Dios conversa con nosotros en esos momentos quietos, y es ahí donde el corazón vuelve a encontrar su ritmo.


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