El lunes amanece como una hoja aún en blanco, esperando el primer trazo de tus manos. No tienes que llenarlo todo de una vez; escribe el día despacio, ...

El lunes amanece como una hoja aún en blanco, esperando el primer trazo de tus manos. No tienes que llenarlo todo de una vez; escribe el día despacio, con lo que tienes hoy. Dios sostiene tu pluma cuando la muñeca se cansa, y juntos van componiendo la semana.


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