Que sea una noche refrescante donde podamos descansar en paz, sabiendo que Dios está cuidando de todo, y que podemos confiar en sus obras, porque lo que viene de Él viene para enseñarnos.
La vida nos enseña que cada tropiezo es sólo un paso disfrazado. Cuando miramos atrás nos damos cuenta que los momentos más difíciles fueron los que nos hicieron más fuertes. El secreto es confiar en el proceso, incluso cuando no podemos ver el destino.