"El Señor os bendiga y os guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre vosotros y os dé gracia; el Señor vuelva hacia vosotros su rostro y os dé paz".
Porque su ira sólo dura un momento, pero su favor dura toda la vida; el llanto puede persistir durante una noche, pero por la mañana estalla la alegría.