"La gloria de este nuevo templo será mayor que la del antiguo", dice el Señor de los ejércitos. "Y en este lugar estableceré la paz", dice el Señor de los ejércitos.
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".