El domingo te pide poco: solo que respires hondo y notes lo bueno que hay a tu alrededor. El hogar, la gente querida, el tiempo que no corre. Dios se mue...

El domingo te pide poco: solo que respires hondo y notes lo bueno que hay a tu alrededor. El hogar, la gente querida, el tiempo que no corre. Dios se muestra en esas pausas, y es en ellas donde el alma se llena de nuevo.


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