El domingo amanece despacio, como si el tiempo también pidiera descanso. No llenes el día de tareas; deja espacio para el silencio, para una mirada tra...

El domingo amanece despacio, como si el tiempo también pidiera descanso. No llenes el día de tareas; deja espacio para el silencio, para una mirada tranquila por la ventana, para lo que le da paz al corazón. Dios está en esa calma, y es ahí donde volvemos a encontrarnos.


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