En el Viernes Santo, contemplamos el mayor acto de amor de la historia: Jesús entregó Su vida por nosotros. "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito." (Juan 3:16) ¡Su cruz no fue derrota, fue victoria! En el silencio de este día, que nuestro corazón se rinda a ese amor incomparable. Viernes Santo
“Sin embargo, Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida con Cristo cuando aún estábamos muertos en pecados; por gracia sois salvos.” ¡Viernes Santo! (Efesios 2.4,5)
Que recordemos lo pequeños que somos ante las obras de Dios y todas sus voluntades. Hoy, debemos recordar que si estamos respirando, fue por el sacrificio de su hijo y nuestro redentor, Jesucristo. Que este Viernes Santo podamos orar y estar agradecidos por todas las bendiciones que Dios nos permite vivir!
El mensaje ha sido copiado.
